El Madrid de Ava Gadner

[social_share style=”bar” align=”horizontal” heading_align=”inline” text=”” heading=”” facebook=”1″ twitter=”1″ google_plus=”1″ linkedin=”1″ pinterest=”1″ link=”” /]Corría el año 1950 cuando Ava Gadner pone un pie por primera vez en Madrid, año del inicio de su romance con Frank Sinatra, con el que se casaría un año después. España era un país aislado, empobrecido por una larguísima posguerra y asfixiado por la represión política del régimen. Sin embargo, como hoy en día, era difícil competir con las interminables noches de la capital. Madrid era ya en aquel entonces una fiesta continua, para aquellos que se lo podían permitir y para aquellos a los que la policía secreta permitía, todo sea dicho.

El romance entre “el animal más bello del mundo” y Madrid había comenzado, la ciudad ofrecía a la actriz todo cuanto podía desear, como la lámpara de Aladdin, fiesta, sol y toreros.
En 1954 Ava compra su primera casa en Madrid, un enorme chalet en la moraleja llamado La bruja, llegó a la urbanización de la mano de Hemingway y con la mirada puesta en el matador, Luis Miguel Dominguín.
No deja de ser curioso que el Madrid franquista le ofreciera a Ava la libertad que anhelaba, pero así fue y todavía quedan vestigios de ese madrid de los 50 y 60 que deslumbró a la mismísima Ava Gadner.
El hotel Intercontinental (llamado en los 50 Castellana Hilton) donde se alojaba periódicamente y donde dejaba propinas a los botones y camareros de 2000 pesetas.
Su casa del Viso, donde fue vecina del ex- presidente argentino Juan domingo Perón, calle muy frecuentada por la Guardia Civil que era requerida por el ex mandatario que no podía seguir el ritmo frenético y etílico de la actriz y que solo ansiaba dormir tranquilo.
Se dice que Blas Piñar también era vecino de esa calle y estaba igualmente molesto por las continuas fiestas de la norteamericana, hay quien cuenta que una noche, el líder de la derecha española se plantó en la puerta de la actriz para recriminarle sus hábitos, el mito dice que la actriz le recibió desnuda y borracha y le expulso de su propiedad entre improperios.
Todavía nos queda (y que mucho nos dure!) Chicote, lugar predilecto de Hemingway al que acudía con Ava y que guarda decenas de imágenes de ambos bebiéndose la noche de Madrid.
El Madrid de la actriz vive aún hoy en los tablaos flamencos como el Corral de la Morería o Torres Bermejas, donde ella  solía descalzarse y salir a bailar.
Y el restaurante el Duende, donde reclutaba bailaores para sesiones privadas en su habitación de hotel.
La capital aún guarda mucho de ese Madrid de Hemingway y Sinatra y por supuesto de Ava y ella hizo lo propio recordando sus años en la capital como los mejores de su vida.

De esos años han quedado cientos de anécdotas y de rincones que visitar que aún guardan el encanto que embelesó a la artista.

ExperimentaMadrid está desarrollando un tour de ese Madrid de los años 50 y  60, tan grises para unos y tan color de rosas para otros.
Os tendremos informados!

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