Cementerio Civil de Madrid

Cementerio Civil de Madrid
Debía tener 13 o 14 años cuando visité por primera vez el Cementerio Civil  de la mano de mi padre, uno de esos lugares secretos de Madrid que sorprenden y atrapan. Entre lápidas y mausoleos me narró la biografía de los que allí reposan y sentí  que allí, en medio de la palpitante Madrid, se encontraba un remanso de paz que permite recorrer la historia de los dos  últimos siglos de nuestro país, porque eso es el Civil, un paseo por la historia.

Giner de los Rios, Dolores Ibarruri, Pablo Iglesias, Arturo Soria, Francisco Garcia Lorca (hermano de Federico), Largo Caballero, Julian Grimau, Pi Y Margall, Salmerón, Dolores Cebrian, tantos hombres y mujeres que han dejado huella por la lucha de nuestras libertades y derechos y a día de hoy descansan en un lugar casi olvidado de Madrid.
No es frecuente ver visitantes en este lugar, la inmensa  mayoría de las veces que realizo una visita a este cementerio se encuentra desierto, dejando que el tiempo le pase por encima, el presente arrollando el pasado, como un río  desbocado.
Justo para impedir esa marea de los tiempos decidí que uno de los primeros tours que ofrecería ExperimentaMadrid sería el del Cementerio Civil, intentando clavar tablones al barco que se hunde que es el olvido, tapar las grietas, achicar el agua.
Dice Victor Manuel en una de sus últimas canciones:
Como voy a olvidarme,
si el olvido es memoria
de que debo olvidarme
están hablando en broma
¿cómo voy a olvidarme?
solo olvidan los bobos
Que reescriben la historia
para olvidarlo todo
Por desgracia no podemos localizar  todas las cunetas, los barrancos, las tapias, pero hay un lugar en Madrid donde recordar a los que no tienen un paradero conocido
No es cuestión de ideología, es el pasado, y es importante saber lo que fuimos para saber a donde vamos, no se trata de un mapa, es la geografía histórica de un país y ya está escrita.
En el Cementerio Civil se encuentran los restos de Dolores Cebrian, una de las primeras profesoras de la Institución Libre de Enseñanza y la primera mujer enviada por la JAE (Junta para la ampliación de estudios) a estudiar al extranjero, hoy se ve esa iniciativa como un antecedente de las becas Erasmus. Dolores disfrutó de una beca en París para estudiar botánica una rama “que no es propia de su sexo” en palabras de su profesor que no dudó tampoco en reseñar que Miss Cebrián era “su mejor alumno”. Sí, alumno, en masculino. La inteligencia era cosa de los varones  en aquel entonces y así se encargó de reseñarlo Unamuno que decía  de ella que era tan lista que tenia cabeza de hombre.
Sin embargo el amanecer cultural asomaba por las rendijas y allí estaban ellas, las maestras, que dieron ejemplo a sus alumnas para ver la realidad de género desde otro cristal.
Dolores Cebrián fue también la esposa de Julian Besteiro y le acompañó hasta el último de sus días en la carcel de Carmona donde falleció el socialista, en ese fatídico momento, dolores decide unirse a la larguísima lista de las víctimas del exilio y pagará hasta su muerte la muta impuesta a su marido por Responsabilidades Políticas. La muerte no era un castigo suficiente.
Dolores Cebríán seguirá formándose durante su exilio pero no le dio la vida para conocer la democracía en nuestro país y mucho menos, pudo contemplar el respeto que hoy debería merecernos su figura. Es complicado encontrar información sobre Dolores y nunca he visto (en más de 50 visitas) flores en su lápida.
Así que cada vez que acudo al civil me empeño una y otra vez en hablar de ella, en darle su cabida en la historia.
Pero esta es la historia de Dolores, pero este lugar de Madrid, esconde muchas más, hombres y mujeres, católicos y comunistas, masones y anarquistas, todos y cada uno tienen cabida en el cementerio civil.

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