Por las calles de Joaquin Sabina

Os dejamos un aperitivo de lo que os vais a encontrar el sábado en nuestro Tour “Las calles de Sabina”

Nadie ha cantado a Madrid, ni ha escrito versos para ser cantados, tanto ni tan hondamente como Joaquin Sabina. Al igual que Umbral, que eligió la ciudad como escenario permanente en el que basar su prosa, Sabina ha encontrado en el foro su particular territorio mítico, su musa a la que amar y odiar con idéntica vehemencia, su inagotable telón de fondo.
Calle melancolía, Pongamos que hablo de Madrid, Que demasiado, Caballo de Cartón, Yo me bajo en Atocha… desde el primero de sus discos hasta el último, la ciudad de Madrid es tan palpable en su cancionero, tan explicita y referenciada, que desligar al Sabina creador de ese espacio geográfico sería como amputarle un miembro y despojarle de la huella de su identidad.

PRINCESA
Cuantas veces nos habremos preguntado quien era esa princesa de la canción. Joaquin desvela el misterio en una de sus biografías:
Princesa era una chica de Logroño. Una belleza pintada por Botticelli, en palabras del propio Joaquín: Muy hippiosa, extraordinariamente joven y extraordinariamente hermosa. A la que conocía y con la que me acostaba cuando iba a Logroño, y con la que alguna vez me fui a un pueblecito perdido a pasar un fin de semana. Luego se vino a Madrid y fue cayendo en picado. Eso llevó a la heroína y en ese momento hice la canción”.
Por cierto, Sabina confiesa haber pagado más de 10 fianzas, pero ninguna de ellas a la protagonista de Princesa.

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